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Los principales problemas de salud
Mayo 2023
Mayo 2023

Dolor de rodilla

Álvaro Pérez Martín

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria Profesor asociado de la Facultad de medicina de Cantabria CS Isabel II. Santander GdT de Enfermedades Reumatológicas de la semFYC

José Ramón López Lanza

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria CS Vargas. Santander Grupo de Enfermedades reumatológicas de la SCMFyC

María José Agüeros Fernández

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria CS Zapatón. Torrelavega GdT de Enfermedades Reumatológicas de la SCMFyC

Álvaro Pérez Martín

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria Profesor asociado de la Facultad de medicina de Cantabria CS Isabel II. Santander GdT de Enfermedades Reumatológicas de la semFYC

José Ramón López Lanza

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria CS Vargas. Santander Grupo de Enfermedades reumatológicas de la SCMFyC

María José Agüeros Fernández

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria CS Zapatón. Torrelavega GdT de Enfermedades Reumatológicas de la SCMFyC

Definición y recuerdo anatómico

La rodilla es una de las articulaciones que tiene un mayor riesgo de desarrollar patologías cuyo principal síntoma es el dolor. Se trata de una articulación bicondílea, desde un punto de vista anatómico, y troclear, desde un punto de vista mecánico; posee dos componentes diferenciados: la articulación femorotibial, con la interposición de los meniscos y la articulación femoropatelar (figura 1). Está diseñada para aportar estabilidad al cargar peso y en los movimientos y para la marcha. Dicha estabilidad viene dada por una serie de estructuras óseas, cápsulo-ligamentosas, meniscales, que proporcionan la estabilidad pasiva y una estructura muscular, tendinosa y de bolsas serosas que proporcionan la estabilidad activa (tabla 1).

 

El problema en nuestro medio

La prevalencia del dolor de rodilla es muy variada según el grupo poblacional. En la población general afecta al 7-28% de los adultos1, siendo un problema en aumento, con incrementos del 65% en las últimas dos décadas2. En deportistas, sobre todo de carrera de velocidad y salto, la prevalencia de dolor alcanza el 23,8% en mujeres y el 19,7% en hombres3, y aunque su frecuencia aumenta con la edad, existe una alta prevalencia también en atletas jóvenes4. Es más frecuente en mujeres y aumenta con la edad, con un pico de prevalencia a partir de los 70 años5. En términos de consumo de recursos sanitarios, el dolor de rodilla es la segunda causa de consulta de origen osteomuscular en Atención Primaria (AP), solo por detrás del dolor lumbar.

Etiología y clasificación. Los factores de riesgo

Las causas que provocan el dolor de rodilla pueden ser inflamatorias y degenerativas, o presentarse como lesiones traumáticas o deportivas. La figura 2 recoge las diferentes etiologías del dolor de rodilla según la existencia de trauma de baja energía y derrame articular. En cuanto a los factores que incrementan el riesgo de sufrir estas patologías destaca el sexo femenino, que incrementa la posibilidad de sufrir síndrome de dolor patelofemoral al doble6, al igual que la gonartrosis y la artritis reumatoide. La artrosis se ve favorecida por la edad avanzada, el sobrepeso y por una lesión o cirugía previa de rodilla. Ciertos ejercicios como correr o andar en bicicleta favorecen el síndrome de la banda iliotibial, los deportes de salto la tendinitis del cuádriceps o rotuliana y los corredores de larga distancia tienen predisposición al desarrollo de bursitis de la pata de ganso. De forma general, todas las lesiones asociadas a la actividad deportiva aumentan su riesgo cuando el deporte se practica a un alto nivel por el elevado número de horas de entrenamiento y su gran intensidad7.

Diagnóstico: anamnesis, exploración física y exploraciones complementarias

El diagnóstico etiológico del dolor de rodilla se basa en la entrevista clínica, el examen físico y pruebas complementarias. Inicialmente, deben descartarse procesos urgentes como fracturas o artritis séptica, y posteriormente buscar un diagnóstico aproximado, que se consigue en la mayoría de las ocasiones únicamente con una adecuada anamnesis y exploración8-10.

Anamnesis

La anamnesis detallada es el paso más importante para diagnosticar exactamente la causa del dolor. Debe seguir las pautas de cualquier otra patología osteomuscular, centrándose sobre todo en los antecedentes patológicos (enfermedades sistémicas, cirugías o traumatismos previos), y después en el motivo de consulta. Se considerará la edad, ya que ciertas patologías como las degenerativas son de presentación en la edad madura, mientras que otras son más típicas de la adolescencia (enfermedad de Osgood-Slatter). Características del dolor, señalando la topografía exacta, intensidad, forma de aparición (brusca o progresiva), factores desencadenantes (algún ejercicio, cambio en entrenamiento) y ritmo (mecánico en artrosis, nocturno en patología inflamatoria), si provoca impotencia funcional, si asocia rigidez, bloqueos o rodilla inestable. Otros factores serán la afectación poliarticular, tiempo de evolución, traumatismo previo o síntomas constitucionales, como fiebre o astenia.

Inspección

Se realizará la comparación bilateral de pie y tumbado (decúbito supino y prono). En bipedestación se valorarán desviaciones axiales. Así, en el plano frontal se puede observar genu varo (rodillas separadas) o genu valgo (ro­dillas juntas). En el plano lateral genu recurvatum (rodillas hacia atrás). Tipo de marcha, dismetrías y presencia de báscula pélvica. En decúbito se valorarán deformidades, aumento de volumen (bursitis, quistes), eritema, hematomas, cicatrices, tofos, varices y atrofia muscular sobre todo de la extensora.

Palpación

Mejor con la rodilla flexionada, lo que permite un mayor acceso a la línea articular anterior. Comprobar la temperatura local (aumentada en procesos inflamatorios) y los pulsos distales. Buscar puntos dolorosos, especialmente los localizados en las inserciones de los ligamentos, interlínea articular, tendón del cuádriceps, rótula, hueco poplíteo (pulsos y presencia de quiste de Baker), punto de inserción de los tendones de la pata de ganso (cara interna de la tibia) y tuberosidad anterior de la tibia (enfermedad de Osgood-Schlatter). Palpación de la rótula con atención a la existencia de dos signos (peloteo y cepillo).

Exploración

Primero, valorar la movilidad articular y el estado muscular (tabla 1), siempre de forma pasiva y contrarresistencia y la presencia de bloqueos. Existen para la rodilla una serie de maniobras exploratorias especiales (tabla 2) que es imprescindible conocer para orientar de forma correcta el diagnóstico.

Pruebas complementarias

Radiología convencional

Generalmente, constituyen el primer estudio realizado tras una lesión de rodilla. Permite evaluar las estructuras óseas, pero también los tejidos blandos (edemas, calcificaciones). Después de un traumatismo agudo siempre es la técnica de imagen inicial, al igual que en procesos crónicos (duración >  6 semanas), como ocurre en la artrosis (recomendable proyecciones en carga). Las proyecciones que más información aportan son la anteroposterior y lateral (con y sin carga) y las axiales de rótula8. Aparte de fracturas y signos degenerativos óseos, pueden encontrarse hallazgos asociados con otras patologías, como la seudogota (condrocalcinosis).

Ecografía

Accesible en AP, permite obtener imágenes en tiempo real y de forma dinámica, pudiendo comparar a la vez con la rodilla contralateral. La principal limitación es la imposibilidad de visualización del hueso subcortical. Logra buenas imágenes de tendones (inflamación, degeneración, rotura y luxación), bursas sinoviales, ligamentos colaterales y cuerpos libres intrarticulares. Es la técnica de imagen más sensible para la detección de derrames articulares pequeños/moderados (desde un incremento del líquido articular de 1 mm), que pueden pasar desapercibidos en la exploración, permitiendo además su aspiración mediante artrocentesis guiadas10. Es la técnica ideal para el estudio del quiste de Baker, permitiendo además, mediante el uso de Doppler, descartar tromboflebitis asociada.

Tomografía computarizada

Se ha sustituido en gran medida por la resonancia magnética (RM). Se utiliza principalmente para la valoración de tumores óseos y en el contexto de traumatismos para la detección de fracturas que no se visualizan con la radiografía, así como para una mejor evaluación de fracturas intraarticulares. Útil también para estudiar la articulación femoropatelar, especialmente cuando se sospecha mal alineamiento y para la detección de cuerpos libres articulares. Permite identificar depósitos de urato en ubicaciones articulares y periarticulares.

Resonancia magnética

La principal indicación es el diagnóstico de lesiones intraarticulares como la rotura y degeneración meniscal y lesiones de ligamentos cruzados. Comparada con la artroscopia, la sensibilidad para detectar roturas meniscales oscila entre el 85 y el 100% y la especificidad entre el 77 y el 89%. La utilización en lesiones meniscales siempre debe ir acompañada de una evaluación clínica adecuada ya que los desgarros meniscales están presentes en la mayoría de los pacientes mayores de 70 años y pueden representar simplemente un hallazgo incidental. Otras indicaciones son la valoración de la condromalacia rotuliana. También resulta adecuada para evidenciar plicas sinoviales y en el diagnóstico de la osteocondritis disecante, osteonecrosis, fracturas no visibles en radiografía, procesos malignos, daño vascular y osteomielitis. Es igualmente excelente para evaluar patología tendinosa y de las bolsas serosas, pero debe reservarse para cuando no es posible la ecografía, más barata y accesible. Por último, es una prueba fundamental de la planificación prequirúrgica de la rodilla11.

Artroscopia

Procedimiento endoscópico que permite la visualización e instrumentación de la rodilla sin necesidad de desarrollar un abordaje quirúrgico abierto. Tiene una doble función diagnóstica y terapéutica permitiendo actuar sobre patología sinovial (plica), meniscal, lesión de ligamentos cruzados, condromalacia, lesiones cartilaginosas en enfermedades degenerativas y fracturas de los platillos tibiales7. Contraindicaciones: infecciones locales de la piel o tejido subcutáneo y trastornos de la coagulación. Complicaciones: hemartros, lesiones vásculo-nerviosas, trombosis venosas y artritis sépticas.

Laboratorio

Cuando a pesar de una adecuada anamnesis y exploración no se logra un adecuado diagnóstico y la sospecha inicial es un proceso infeccioso o sistémico inflamatorio (artritis reumatoide, artropatía por cristales), el laboratorio puede ayudar a conseguir una confirmación diagnóstica. En sangre, las pruebas iniciales estándares, incluyen velocidad de sedimentación globular (VSG), proteína C reactiva y hemograma. Si hay sospecha de enfermedades autoinmunes se debe incluir factor reumatoide y autoanticuerpos (anticuerpos antineutrófilos). El examen microscópico del líquido sinovial puede aportar información para orientar el diagnóstico (tabla 3). Si se observan flotar en su superficie gotas de grasa, deberán buscarse fracturas asociadas que pueden haber pasado desapercibidas.

Actuación centrada en Atención Primaria

Como en el caso de la cadera, las causas osteomusculares no graves son las más frecuentes, pero se debe realizar una buena anamnesis y exploración física para llegar a un diagnóstico adecuado. La primera pregunta que hacerse es si el dolor es agudo (menos de 6 semanas) o crónico ya que la gran mayoría de las patologías leves se solucionan en ese tiempo. Posteriormente, se valorará si existe un traumatismo que justifique el dolor y la intensidad de este, para descartar una fractura; a continuación se debe valorar si hay derrame articular (después de un traumatismo sugiere daño estructural), si el dolor aumenta con la movilidad o si hay antecedentes de lesión o cirugía previa. Por último, se valorará la localización del dolor (cara anterior, medial, lateral o posterior). Con esta información se podrá distinguir el dolor agudo después de un traumatismo reciente o movimiento brusco agudo, el atraumático asociado a derrame articular, el atraumático no asociado a derrame articular y el causado por otras causas poco frecuentes12. La figura 2 recoge el algoritmo diagnóstico de actuación y las maniobras exploratorias están resumidas en la tabla 2.

Traumatismo/movimiento brusco agudo

Es importante conocer si el traumatismo ha sido de alta intensidad (accidente de tráfico, caída de altura, deportivo, etc.) o no, ya que en estos debe valorarse la existencia de fracturas u otras alteraciones estructurales. Si el dolor comienza después de un evento traumático agudo, debe descartarse un daño estructural, si es más tardío deben valorarse las distensiones de tendones, contusiones del cartílago o afectación de tejidos blandos12. La tabla 4 recoge las principales causas.

Fractura intraarticular

Suele existir hinchazón rápida, siendo el varo forzado la causa más frecuente, por lo que la meseta tibial lateral es la más afectada. Requiere estudios de imagen tomografía computerizada (TC); en la artrocentesis puede aparecer sangre y grasa.

Rotura de menisco

Causada generalmente por un giro brusco con el pie fijado, produce dolor que aumenta con los giros y de cuclillas, además de inflamación con bloqueo o inestabilidad. Causa aumento de la sensibilidad en la línea articular y limitación de la flexo-extensión, siendo las pruebas de McMurray o de Apley positivas, es característico el dolor con la compresión y torsión de la rodilla. La gravedad dependerá de la localización y extensión del desgarro. Suele afectarse más el medial que el lateral.

Rotura del ligamento cruzado anterior

Giro brusco de la rodilla con inflamación rápida, suele existir un ruido al producirse, apareciendo dolor e inestabilidad. En la exploración, las pruebas de Lachman, cajón anterior y cambio de pivote son positivas. En el caso de distensión, los síntomas son más leves.

Rotura del ligamento cruzado posterior

Suele deberse a un traumatismo anterior sobre la tibia proximal, produciendo dolor en la parte pos terior de la rodilla e inestabilidad (sensación de hiperextensión excesiva); en la exploración, es positiva la prueba de cajón posterior. Como en el anterior, en el caso de distensión los síntomas son más leves.

Distensión del ligamento lateral interno

Suele producirse por un traumatismo o giro de la rodilla en valgo forzado, presentando dolor en la parte interna e inestabilidad con la movilidad lateral. Puede presentarse junto con afectación del menisco interno o el ligamento cruzado anterior (LCA). La prueba de valgo forzado es positiva, clasificándose en grado I (apertura < 5 mm), grado II (entre 5 y 9 mm) y grado III (≥ 10 mm).

Distensión del ligamento lateral externo

Se produce por movimientos en varo forzado (si son muy intensos puede dañarse también el LCA o ligamento cruzado posterior (LCP); presenta dolor en la parte lateral con inestabilidad en los movimientos laterales. La prueba de esfuerzo en varo es positiva, usando la misma clasificación que en el interno.

Desgarro del tendón rotuliano

Se produce por flexión forzada brusca con la rodilla flexionada (≥ 60°). Presenta inflamación y dolor (mayor en el borde inferior rotuliano) con limitación de la extensión. El uso de esteroides anabólicos y quinolonas aumenta el riesgo.

Desgarro del tendón del cuádriceps

Suele producirse por caídas hacia atrás con la rodilla flexionada y el pie fijo; produce dolor (mayor en el borde superior de la rótula), equimosis e inflamación en la parte anterior, con limitación de la extensión e hipermovilidad de la rótula.

Luxación de rótula

Suele producirse por un traumatismo importante en la parte anterior. Presenta dolor, infla mación importante, crujidos e inestabilidad. En ocasiones se reduce espontáneamente, pero también puede comprometer el flujo de sangre en la pierna. Si se produce una subluxación, el derrame suele ser leve o ausente, siendo la rótula más móvil y la prueba de aprehensión positiva. Ocasionalmente, se cronifica pudiendo aparecer el vasto medial atrófico y débil.

Fractura de rótula

Se produce por traumatismos en la parte anterior. Aparece dolor a la palpación, inflamación y hematoma. Deben realizarse radiografías, incluida axial, para detectar fracturas de trazo vertical o longitudinal y posibilidad de lesiones añadidas como el LCP.

Derrame articular sin traumatismo/movimiento brusco agudo

La tabla 5 recoge las principales causas.

Dolor que aumenta con la actividad

Artrosis

Proceso degenerativo crónico producido por trastornos mecánicos y biológicos que alteran el cartílago articular, hueso subcondral y sinovial. Son factores de riesgo predisponentes la obesidad y la sobrecarga articular por ejercicios intensos, sobre todo de hiperflexión. La clínica suele ser de evolución lenta pero progresiva, presentando un dolor difuso o localizado de características mecánicas (incrementado al subir y bajar escaleras y con la deambulación prolongada) que con la evolución puede ser de reposo, con o sin derrame, rigidez < 30 minutos tras una inactividad prolongada, signos inflamatorios, deformidad articular, crepitación o ruidos con la movilidad. El diagnóstico se realiza con la combinación de criterios clínicos y radiológicos. En la exploración puede encontrarse aumento de la sensibilidad en la línea articular, sin afectación de las pruebas meniscales o de los ligamentos, con limitación de la flexoextensión. En la radiografía se pueden apreciar datos de degeneración, como el estrechamiento del espacio articular junto con la existencia de esclerosis subcondral, osteofitos, geodas o deformidades (figura 3).

Lesión o defecto del cartílago articular (osteocondral)

Producidos por traumatismo o uso excesivo de la articulación. Causan dolor con la actividad o posteriormente y en ocasiones, derrame articular también con la actividad (motivo de sospecha)12,13.

Dolor que no aumenta con la actividad

Artropatía de cristales

Suelen causar artritis unilaterales, con dolor, calor, rubor y derrame articular. Incluye la gota y la seudogota. La gota está causada por depósito de ácido úrico, afecta con mayor frecuencia a la primera articulación metatarsofalángica y parte media del pie, pero   es frecuente en la rodilla14, hasta un tercio pueden tener un ácido úrico en suero normal. La seudogota o condrocalcinosis es debida a un depósito de cristales de pirofosfato cálcico. En ambas es útil para el diagnóstico la artrocentesis para analizar el líquido sinovial, en la condrocalcinosis puede apreciarse calcificación del cartílago articular en la radiografía.

Enfermedad reumática sistémica

La artritis reumatoide (AR) es la más prevalente, pero también pueden causarlo el lupus eritematoso sistémico (LES), el síndrome de Sjögren, la esclerosis sistémica, la polimiositis y la dermatomiositis16. Suelen presentar dolor poliarticular, simétrico o migratorio, inflamación articular y síntomas sistémicos, como fiebre, fatiga, pérdida de peso o depresión, además de antecedentes familiares. Se debe realizar una exploración completa para descartar otras causas. El diagnóstico requiere pruebas de laboratorio y de imagen. Las rodillas suelen afectarse de manera simétrica, presentando derrame y limitación del movimiento, y con la evolución, deformidad y atrofia del cuádriceps.

Artritis infecciosa

Suele afectar a una articulación, presentando dolor, eritema local, rubor y derrame articular; debe hacerse un diagnóstico diferencial meticuloso ya que supone una emergencia que debe ser derivada al hospital. Se diagnostica con la clínica y un análisis del líquido sinovial. La infección gonocócica diseminada puede causar poliartralgias de aparición brusca no simétrica, tenosinovitis y dermatitis indolora, además de artritis purulenta poliarticular o monoarticular asimétrica sin manifestaciones cutáneas en la rodilla12.

Ausencia de derrame articular y de traumatismo/movimiento brusco agudo

Tendinitis cuádriceps/rotuliana

Dolor localizado en el tendón rotuliano, que aumenta al correr, saltar o ponerse en cuclillas pero no con el movimiento normal de la rodilla. Puede relacionarse con problemas de la cadera. En la exploración presenta dolor focal con la extensión resistida de la rodilla y, a menudo, cierta atrofia del músculo cuádriceps, también dolor a la palpación en el polo rotuliano superior en la del cuádriceps y en el polo inferior con la rotuliana, pudiendo existir engrosamiento del tendón. 

Síndrome de la plica

Son repliegues fibrosos de la cápsula sinovial de la articulación. Puede ocasionarse por un traumatismo, pero lo más frecuente es por el uso excesivo de la rodilla (corredores con genu valgum). Produce dolor en la parte anteromedial que aumenta con el movimiento; a la palpación puede apreciarse un engrosamiento focalizado en la cara inferior medial de la rótula. La prueba de la plica rotuliana es positiva.

Bursitis

La bursa prerrotuliana suele ser la más afectada y, aunque en ocasiones es por traumatismo, suele relacionarse con presiones repetitivas (arrodillarse), infección o cristales. Presenta dolor, hinchazón y enrojecimiento en la parte anterior de la rótula y tendón rotuliano. El movimiento y la estabilidad de la rodilla están conservados.

Dolor femoropatelar

Presenta dolor en la parte anterior de la rodilla, alrededor y detrás de la rótula, puede ser causada por sobreuso de la articulación (corredores) u otras patologías como la artrosis. El dolor aumenta al bajar escaleras, correr, permanecer de cuclillas o la sedestación prolongada. En la exploración existe dolor en la rótula con ausencia de derrame o bloqueo, siendo la prueba de Clarke positiva. El diagnóstico suele ser clínico.

Condromalacia rotuliana

Produce dolor en la parte anterior de la rodilla debido a alteraciones en el cartílago articular en la parte inferior de la rótula, generalmente secundario a una lesión previa o a un desvío crónico de la rótula15. Los síntomas son parecidos al anterior pero es más frecuente el derrame articular13.

Enfermedad de Osgood-Schlatter

Causado por la inflamación dolorosa del hueso y el cartílago de la parte superior de la tibia, principalmente en niños y adolescentes, pero también en adultos; presenta dolor que empeora con la movilidad, inflamación y sensibilidad a la palpación en la tuberosidad tibial.

Síndrome de la almohadilla de grasa de Hoffa

Causado por la afectación de la almohadilla de grasa infrapatelar. Presenta dolor en la parte anterior que aumenta con el movimiento (cuclillas, correr) y la extensión forzada, edema asimétrico en la zona del tendón rotuliano, crepitación, limitación de la movilidad y sensación de inestabilidad. Existe sensibilidad dolorosa a la palpación en la profundidad del tendón rotuliano a ambos lados, pero no en la inserción, siendo el test de Hoffa positivo12.

Tendinitis de la pata de ganso

Inflamación del tendón formado por el sartorio, el recto interno y el semitendinoso; presenta dolor insidioso de intensidad variable e inflamación local que empeora con el ejercicio. La palpación es dolorosa en la parte anteromedial, además de con la flexión resistida de la rodilla. En ocasiones presenta también bursitis.

Quiste poplíteo o de Baker

Se producen por afectación de la cápsula posterior de la rodilla con acumulación de líquido, puede originarse por artrosis, traumatismos, hiperextensiones o causas congénitas. Puede ser asintomático o causar dolor en la parte posterior, además de otros síntomas si comprime el nervio tibial posterior (entumecimiento plantar o dolor en pantorrilla) o la arteria poplítea (edema). Se puede, en ocasiones, palpar en la fosa poplítea como formación quística no pulsátil, pudiendo aumentar después del ejercicio. 

Síndrome de la cintilla iliotibial

O rodilla del corredor causado por el rozamiento repetido del tendón largo del músculo tensor de la fascia lata y el cóndilo femoral externo. Presenta dolor en la parte lateral externa con el ejercicio (principalmente al correr cuesta abajo) y mejora al detenerse. Presenta dolor a la palpación del cóndilo femoral lateral, siendo la prueba de compresión de Noble y la de Ober positivas.

Tendinopatía poplítea

Causada por inflamación del músculo poplíteo, presenta dolor en la parte posterior y la cara externa que aumenta al correr y con las sentadillas, además de sensibilidad aumentada en la zona de debajo del epicóndilo lateral y por encima de la línea de la articulación de la rodilla. El test de Garrick es positivo.

Tendinopatía isquiotibial

Afectación del semitendinoso, semimembranoso y bíceps femoral; presenta dolor en la parte posterior del muslo y rodilla.

Otras causas

Aneurisma de la arteria poplítea (generalmente, tienen antecedentes de factores de riesgo cardiovascular presentando dolor posterior), atrapamiento de la arteria poplítea (produce dolor en la parte posterior y en la pantorrilla, asintomáticos en reposo) y tumores óseos (sarcoma de Ewing, osteosarcoma, condrosarcoma y metástasis que suelen presentar dolor que empeora por la noche y síntomas sistémicos)12.

Criterios de derivación

La tabla 6 recoge las causas de derivación desde AP.

Seguimiento del paciente desde Atención Primaria

Según la causa, el seguimiento será diferente. En causas traumáticas y no traumáticas graves, es importante identificarlas y derivarlas con celeridad a la atención hospitalaria, en especial las infecciosas y los tumores. El seguimiento de las patologías reumatológicas inflamatorias debe ser compartido con el reumatólogo. Los casos de patologías osteomusculares no graves (tendinitis, bursitis), donde la terapia conservadora, farmacológica y fisioterapéutica son importantes, deben seguirse desde AP para evitar su cronificación o recidiva.

Lecturas recomendadas

  • Granero Xiberta A. Manual de exploración física del aparato locomotor. En: Blanco García FJ. Manual SER de las enfermedades reumáticas. 1.ª ed. Madrid: Medical&Marketing communications; 2010.

Lectura práctica para comprender y realizar una exploración correcta de la rodilla y otras localizaciones osteomusculares.

  • Expert Panel on Musculoskeletal Imaging: Fox MG, Chang EY, Amini B, Bernard SA, Gorbachova T, Ha AS, et al. ACR Appropriateness Criteria® Chronic Knee Pain. J Am Coll Radiol. 2018 Nov;15(11S):S302-S312. doi: 10.1016/j.jacr.2018.09.016.

Excelente artículo de revisión de los criterios radiológicos ante un dolor crónico de rodilla. Detalla de forma precisa las diferentes posibilidades en cuanto a técnicas de imagen en relación con la patología de sospecha, informando tanto de la que resulta la más apropiada como de las que habría que evitar.

Bibliografía

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AMF 2023;19(5);255-267; ISSN (Papel): 1699-9029 I ISSN (Internet): 1885-2521

web.citacion

Pérez Martín �, López Lanza J, Agüeros Fernández MJ. Dolor de rodilla. AMF. 2023;19(5):255-267.

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