Atendemos en la consulta a un hombre, de 74 años de edad, que acude por un bultoma en el muslo izquierdo, de hace 3 días. Como antecedente, refiere un traumatismo accidental en el costado izquierdo hace 2 semanas.
En la exploración física se palpa una tumoración fluctuante, de aproximadamente 10 cm, en la cara externa del muslo izquierdo, discretamente dolorosa, sin eritema ni aumento de calor local (figura 1).
1. ¿Cuál es el siguiente paso diagnóstico más adecuado desde la consulta de Atención Primaria?:
- Solicitar una radiografía.
- Iniciar tratamiento con antibióticos.
- Realizar una ecografía de partes blandas.
- Derivar a la consulta de Dermatología.
Tras realizar en la consulta una ecografía de la lesión, se aprecia la imagen de la figura 2.
2. ¿Cuál es el diagnóstico más probable en este contexto?:
- Hematoma subcutáneo
- Absceso
- Lipoma
- Seroma de Morel-Lavallée
3. ¿Qué otros diagnósticos diferenciales debemos considerar?:
- Necrosis cutánea
- Hematoma
- Sarcoma de partes blandas
- Todas las anteriores
4. Tras la identificación del seroma, ¿cuál es el tratamiento inicial más adecuado?:
- Drenaje quirúrgico inmediato
- Aspiración con aguja
- Compresión local y seguimiento
- Antibioticoterapia empírica
Evolución
En el caso de nuestro paciente, la aplicación de un vendaje compresivo permitió la resolución progresiva del seroma en un plazo de 4 semanas. Durante este tiempo, se realizó un seguimiento periódico en el centro de salud y se llevaron a cabo controles ecográficos que mostraron una disminución gradual de la lesión y ausencia de complicaciones, por lo que no fue necesario recurrir a intervenciones adicionales.
Resumen
El seroma de Morel-Lavallée es una lesión poco frecuente, que se forma tras un traumatismo, debido a un cizallamiento entre el tejido subcutáneo y la fascia muscular subyacente, generando una cavidad que se llena de líquido2. Es más frecuente en mujeres, con predominio en las extremidades inferiores, y su presentación puede ser inmediata a un traumatismo o aparecer horas o días después de la causa subyacente2. La ecografía es una herramienta clave para su diagnóstico, siendo la imagen más frecuente de aspecto fusiforme anecoico.
En la práctica clínica del médico de familia, es importante identificar las características de este tipo de lesiones, que pueden no ser dolorosas inicialmente y carecer de signos inflamatorios claros, como eritema o calor local. Reconocer el antecedente traumático y realizar una ecografía temprana en casos de tumoraciones postraumáticas puede facilitar el diagnóstico del seroma de Morel-Lavallée, frente a otros diagnósticos diferenciales como hematomas, abscesos, sarcomas de partes blandas o necrosis cutánea1.
El tratamiento inicial suele ser conservador, con vendaje compresivo durante varias semanas2, pudiendo ser necesario un drenaje o desbridamiento quirúrgico en las lesiones refractarias o con complicaciones. Sería interesante un seguimiento clínico periódico en Atención Primaria (AP), además del control ecográfico en 2-4 semanas para evaluar la reabsorción de la lesión. Identificar y tratar a tiempo este tipo de lesiones es fundamental para evitar complicaciones como la infección o la necrosis cutánea3, y optimiza la recuperación del paciente. La imagen ecográfica y la adecuada valoración clínica son, por tanto, esenciales para un manejo efectivo en AP.


